Nuevo esquema de subsidios energéticos: el beneficio existe, pero ahora tiene techo

Del viejo RASE al nuevo Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) no hubo un anuncio estridente ni una quita directa. Hubo algo más sutil y, por eso mismo, más peligroso para el bolsillo: un cambio de reglas. El subsidio sigue existiendo, pero ahora tiene límites claros, topes de consumo y un sistema de validación que deja a millones de hogares a merced del cruce de datos y del criterio del Gobierno.

Ya no alcanza con “estar subsidiado”. Ahora importa cuánto se consume, quién figura como titular, quiénes viven en la casa y qué dicen los registros del Estado sobre ese hogar.

Del RASE al Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF)

El Gobierno nacional reemplazó el esquema del RASE por el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF). La migración es automática: quienes ya estaban inscriptos y hoy reciben subsidios no tienen que hacer ningún trámite nuevo para continuar dentro del sistema.

Pero esa continuidad no es garantía de nada. El ReSEF no solo registra, sino que evalúa y reevalúa. Y si el sistema decide excluir a un hogar, el usuario tiene derecho a impugnar la decisión, pedir revisión y exigir fundamentos. No es un beneficio gracioso: es una decisión administrativa que afecta servicios esenciales.

Para consulta:  https://www.argentina.gob.ar/subsidios

⚡ Electricidad: subsidio con tope mensual

En electricidad, el nuevo esquema introduce un cambio central: el subsidio rige solo hasta un límite de consumo.

      • 300 kWh mensuales en los meses de mayor demanda:
        enero, febrero, mayo, junio, julio, agosto y diciembre.

      • 150 kWh mensuales en los meses templados:
        marzo, abril, septiembre, octubre y noviembre.

    Todo lo que supere esos valores se paga a precio pleno, aun cuando el hogar siga formalmente dentro del ReSEF. El subsidio no se pierde de golpe: se vuelve insuficiente.

    Un subsidio que se achica solo

    Durante 2026 se aplica una bonificación adicional transitoria en electricidad, que arranca en enero y se va reduciendo mes a mes, hasta quedar únicamente el subsidio base del 50 % hacia fin de año.

    Es un ajuste sin anuncio: no se comunica una quita, pero el alivio pierde peso con el correr de los meses.

    🔥 Gas por redes y Zona Fría

    En el gas natural por redes se mantiene un subsidio general del 50 % entre abril y septiembre, coincidiendo con el período de mayor consumo por calefacción. Entre octubre y marzo, no hay subsidio general, salvo regímenes específicos.

    En paralelo sigue vigente el régimen de Zona Fría, un subsidio exclusivo para el gas, creado por ley nacional y aplicado a usuarios residenciales de regiones de bajas temperaturas, como Mendoza y gran parte del interior del país.

    El beneficio se refleja como descuento directo en la factura del gas:

        • 50 % para jubilados, pensionados, beneficiarios de planes sociales y hogares de menores ingresos.

        • 30 % para usuarios residenciales en general alcanzados por el régimen.

      El descuento es automático y apunta a amortiguar el impacto de la calefacción durante los meses fríos, cuando el consumo no es optativo.

      Cuántos hogares quedan afuera y quién decide

      Según estimaciones oficiales y análisis del propio Gobierno, alrededor de 7,5 millones de hogares dejarían de recibir subsidios energéticos con el nuevo esquema, lo que equivale a cerca del 45 % de los hogares del país. Otros 9 millones mantendrían algún nivel de asistencia, aunque condicionada por topes de consumo y bonificaciones decrecientes.

      La clave es que esta exclusión no es automática ni transparente. Queda sujeta al criterio del Gobierno y al modo en que el ReSEF cruza información con distintos registros oficiales, entre ellos:

          • ANSES (ingresos, jubilaciones, pensiones, planes sociales)

          • AFIP / ARCA (actividad económica, facturación, patrimonio)

          • Registros de la propiedad (inmuebles)

          • Registros automotores (vehículos)

          • Información financiera vinculada a consumos y gastos con tarjeta

        Además, el análisis ya no es estrictamente individual, sino por hogar. Si el sistema detecta varias personas viviendo en el mismo domicilio, suma ingresos, bienes, vehículos y consumos. Con ese cómputo conjunto, puede retirar el subsidio aunque uno de los integrantes tenga ingresos bajos.

        ⚠️ Un punto que muchos pasan por alto

        En este contexto, la titularidad del servicio importa, y mucho. En hogares donde vive una persona con Certificado Único de Discapacidad (CUD), un jubilado o alguien con ingresos bajos, conviene que el servicio esté a nombre de esa persona, siempre que efectivamente resida en la vivienda.

        No es un atajo ilegal: es ordenar la titularidad para que refleje la realidad del hogar y evitar que el sistema tome como referencia a alguien con mayores ingresos que no sostiene el consumo básico.

         El efecto real en la boleta: hábitos y eficiencia

        Con este esquema, no excederse del tope es tan importante como tener subsidio. En los meses de 300 kWh, pasarse del límite puede disparar la factura.

        Algunos hábitos simples hacen la diferencia:

            • apagar luces y equipos que no se usan,

            • evitar el “stand by” permanente,

            • usar el lavarropas con carga completa,

            • planchar toda la ropa de una sola vez,

            • aprovechar la luz natural.

          Y hay consumos que pesan más de lo que se cree:

              • heladeras antiguas,

              • aires acondicionados sin tecnología inverter,

              • termotanques eléctricos mal regulados,

              • iluminación ineficiente.

            En un sistema con topes, la eficiencia energética deja de ser un discurso ambiental y pasa a ser una defensa concreta del bolsillo. Electrodomésticos con etiqueta A o superior pueden reducir consumos en forma significativa y ayudar a mantenerse dentro del subsidio.

            El nuevo esquema no castiga al que consume poco: castiga al que se pasa.
            Y ese castigo no llega con un anuncio rimbombante, sino mes a mes, kilovatio a kilovatio, cuando el consumo cruza el techo que ahora tiene el subsidio.

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