Por qué la inflación que vivís no es la que muestran los números

A mucha gente le pasa lo mismo: va al súper, paga la luz, el gas, el agua, el colectivo, y siente que todo sube mucho más de lo que dicen los números oficiales. No es imaginación. Pasa porque el índice que mide la inflación está atrasado y mide mal lo que hoy más pesa en tu bolsillo.

El índice viejo le da poco peso a los gastos que más aumentan: servicios públicos, transporte, impuestos, comunicaciones. Justo eso que todos pagamos todos los meses y que no podés dejar de consumir. Entonces pasa algo tramposo: te sube fuerte la boleta y el boleto, pero en la estadística eso cuenta menos. Resultado: la inflación “oficial” parece más baja que la inflación real de tu vida.

Por eso se había preparado un nuevo índice, que iba a reflejar mejor los gastos actuales de las familias. Iba a mostrar una inflación más parecida a la que siente la gente común. ¿Qué problema tenía? Que justo ahora, con aumentos fuertes en tarifas y transporte, iba a hacer subir el número de inflación y dejar en evidencia el golpe al bolsillo. Entonces se decidió postergarlo y seguir con el índice viejo.

¿A quién perjudica esto?

  • A los jubilados, porque muchos haberes se actualizan por inflación: si el número es más bajo que la realidad, el aumento también es más bajo.
  • A los trabajadores y a los que tienen contratos ajustados por IPC, porque cobran o ajustan menos de lo que realmente sube el costo de vida.
  • A los usuarios de servicios públicos, que pagan aumentos fuertes que no se reflejan del todo en el índice.

¿Y quién se beneficia?

  • El Gobierno, porque puede mostrar una inflación más baja de la que siente la gente.
  • Quienes pagan sueldos, alquileres o deudas atadas al IPC, porque ajustan menos.

En simple: no bajaron los precios, bajaron el termómetro. La inflación de tu vida sigue ahí, en las boletas y en el transporte. Lo único que sigue viejo es la forma de medirla.

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