La RTO debería ser un control preventivo y no un mecanismo de recaudación
Si no hay una justificación técnica real para mantener estos plazos más cortos, la provincia debería ajustarse a la normativa nacional y dejar de exigir revisiones innecesarias a los conductores mendocinos. La RTO no puede ser utilizada como una herramienta de presión económica sobre los ciudadanos, sino como un mecanismo de prevención real de accidentes.
La RTO no mejora la seguridad vial y las rutas destruyen los vehículos
Más allá de la necesidad de equiparar los plazos con la Nación, crece el reclamo social para suspender la RTO en Mendoza, ya que se ha comprobado que su impacto en la seguridad vial es mínimo. Según datos del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), aproximadamente el 2% de los accidentes se atribuyen a fallas mecánicas. Esto demuestra que la incidencia de la RTO en la reducción de siniestros es prácticamente nula.
A esto se suma el estado crítico de calles y rutas en la provincia, con baches, grietas y falta de mantenimiento que no solo dificultan la circulación segura, sino que también dañan directamente los vehículos. ¿Cómo se puede exigir que los autos estén en perfectas condiciones cuando las mismas rutas los destruyen?
Si Mendoza insiste en exigir controles más estrictos que la Nación, al menos debería garantizar primero rutas en condiciones seguras. Hasta que eso ocurra, la suspensión temporal de la RTO es un reclamo legítimo que el Gobierno provincial no puede seguir ignorando.