- Los baches siguen destruyendo los autos de los mendocinos.
- Las rutas provinciales están en estado calamitoso.
- El mantenimiento de calles es prácticamente inexistente.
Entonces, ¿a dónde va el dinero? A los gastos de la casta política. Mendoza sigue aumentando su presión fiscal, pero el dinero no se traduce en mejoras para los ciudadanos. En lugar de destinar estos fondos a obras reales, se dilapidan en sueldos políticos, asesores, contratos innecesarios y privilegios para la burocracia estatal.
Una presión impositiva injustificada
El Impuesto Automotor ya ha sido motivo de quejas constantes por parte de los mendocinos, que ven cómo cada año los valores fiscales suben sin un criterio claro ni un correlato con el mercado real. Ahora, con la eliminación de los impuestos internos, la base de cálculo ha cambiado drásticamente, y mantener el tributo sin ajustes sería una estafa institucionalizada.
La administración provincial no puede seguir tratando a los ciudadanos como una caja de recaudación infinita. Si el Gobierno nacional ajustó su política impositiva en favor de los consumidores, Mendoza debe hacer lo mismo. De lo contrario, quedará claro que la prioridad de Alfredo Cornejo no es aliviar la carga de los mendocinos, sino mantener una recaudación injusta a costa del bolsillo de los contribuyentes.
El momento de corregir el error es ahora. Los mendocinos no pueden esperar hasta 2026 para que se actualicen los valores. Gobernador Cornejo, es hora de actuar y enviar un proyecto de ley para corregir el cálculo del Impuesto Automotor 2025, y sobre todo, garantizar que cada peso recaudado vaya a mejorar rutas y caminos, en lugar de seguir financiando los lujos de la política mendocina.