Ciro Barrionuevo tenía 9 años y una salud de hierro cuando, en diciembre pasado, una fiebre aparentemente común desencadenó una enfermedad neurológica devastadora. Más de dos meses en terapia intensiva, convulsiones permanentes resistentes a la medicación, sedación profunda y pronóstico incierto. Los médicos hicieron todo. Ciro sobrevivió.
Pero cuando llegó el alta y comenzó la etapa de rehabilitación —kinesiólogos, fonoaudiólogos, terapistas ocupacionales, dieta cetogénica terapéutica indicada por especialistas— apareció otro problema: la obra social Boreal.
Un mes y medio sin autorizaciones después del alta
Según denuncia la familia, Boreal tardó más de un mes y medio en autorizar la internación domiciliaria y las terapias que los especialistas habían indicado como urgentes. En una etapa donde cada semana de rehabilitación temprana es determinante para la recuperación neurológica, ese retraso tiene un costo que no se recupera.
Las demoras continuaron con medicamentos de alto costo y con la dieta cetogénica terapéutica —una alimentación estrictamente controlada que requiere suplementos y fórmulas especiales— que la obra social todavía no cubre de manera integral. “Nos autorizan las cosas a cuentagotas”, describe la madre de Ciro.
Lo que dice la ley
La Ley 24.901 establece un sistema de prestaciones básicas de atención integral para personas con discapacidad. La cobertura es obligatoria y no puede ser denegada ni demorada arbitrariamente por la financiadora.
El Certificado Único de Discapacidad (CUD) —que Ciro ya tiene— activa esas obligaciones en forma automática. La obra social no puede exigir autorizaciones previas para prestaciones contempladas en el PMO o en el nomenclador de discapacidad.
Las demoras injustificadas en la autorización de prestaciones habilitan tanto la vía del amparo como la denuncia ante la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación (0800-222-SALUD).
Ya está judicializado
La familia presentó recursos de amparo y denuncias formales contra Boreal por los incumplimientos. El principal punto de conflicto sigue siendo la cobertura integral de la dieta cetogénica, considerada parte esencial del tratamiento por los especialistas que siguen el caso.
Ciro volvió a caminar. Volvió a hablar. Volvió a jugar. Lo que no tendría que haber ocurrido jamás es que su familia tuviera que ir a la Justicia para que una obra social cumpla con lo que la ley ya le ordena.

