Monedas y billetes, sobreendeudamiento deudas financieras

Sobreendeudamiento en Mendoza: el 76% más de quiebras no es un número, son familias

El dato que difundió esta semana la Suprema Corte de Justicia de Mendoza debería sacudirnos: las quiebras personales crecieron un 76%. No es una estadística para leer y dar vuelta la página. Detrás de cada uno de esos expedientes hay una familia mendocina que llegó al final del camino, que probó todo y que terminó pidiéndole a un juez lo que el mercado financiero le negó: un poco de aire para volver a empezar.

Lo digo con la autoridad que da recibir, todas las semanas, a vecinos y vecinas en esa situación. La enorme mayoría de las consultas que llegan a mi estudio hoy son por lo mismo: deudas que se volvieron impagables y cobranzas que no respetan ningún límite. El sobreendeudamiento dejó de ser un problema individual para convertirse en un fenómeno social. Y como todo fenómeno social, necesita una respuesta política, no sólo paciencia y resignación.

La trampa de las billeteras virtuales

Conviene poner las cosas por su nombre. La propia Dirección de Defensa del Consumidor de la Provincia advirtió que las billeteras virtuales aplican intereses que van del 140% hasta un astronómico 3.000% anual, según el monto y el plazo. No es un error de tipeo: tres mil por ciento. Tasas que ningún ingreso de un trabajador o jubilado puede seguir, diseñadas para captar justamente a quienes el sistema bancario tradicional ya había dejado afuera.

El mecanismo es siempre parecido. Se ofrece crédito fácil, en segundos, desde el teléfono, sin que la persona termine de entender qué firmó. La mora arranca en la segunda cuota —no al final del plazo, como uno imaginaría— y a partir de ahí los intereses punitorios hacen el resto. Muchos creen, además, que borrando la aplicación se borra la deuda. No es así: la deuda sigue, se acumula y reaparece multiplicada en un estudio de cobranzas.

Un proyecto que apunta al lugar correcto

Por eso celebro que el tema haya llegado a la Legislatura. El proyecto de Programa de Rescate Financiero para Hogares Mendocinos, presentado por el senador Mauricio Sat, propone algo elemental y a la vez urgente: crear un sistema provincial de mediación y reestructuración voluntaria de deudas.

Entre sus puntos más importantes figuran:

  • Mediaciones voluntarias entre las familias deudoras y las entidades, con una mesa de diálogo oficial.
  • Refinanciaciones sustentables, con límites de cuota atados a los ingresos reales de cada hogar.
  • Auditoría de las obligaciones consideradas abusivas y suspensión de los intereses punitorios.
  • Herramientas de protección del salario, para que nadie quede sin lo mínimo para vivir.

Ninguna de estas ideas es caprichosa. Son, en buena medida, derechos que ya están en nuestra Constitución y en la Ley de Defensa del Consumidor, pero que hoy se incumplen sistemáticamente porque la persona endeudada, sola y asustada, no tiene cómo hacerlos valer. Un programa público que ponga al Estado del lado del más débil de la relación no es un privilegio: es, simplemente, cumplir la ley.

Mientras tanto, ¿qué puede hacer una familia ahogada por las deudas?

No hace falta esperar a que la ley se apruebe para defenderse. Si estás en esta situación, tomá nota:

  1. No firmes ningún acuerdo de refinanciación bajo presión. La gestión telefónica agresiva busca que decidas con miedo. Tenés derecho a pedir todo por escrito.
  2. Reclamá el detalle de la deuda. Capital, intereses, punitorios y comisiones, discriminados. Muchas veces, al revisarlo, gran parte del monto es interés sobre interés, que es revisable y muchas veces nulo.
  3. Acudí a Defensa del Consumidor. La oficina provincial ofrece mediación y conciliación gratuitas antes de cualquier juicio.
  4. Asesorate. El cobro abusivo, el hostigamiento y las tasas usurarias no son legales por más que aparezcan en un contrato. La quiebra personal existe, es un derecho, y bien usada puede ser un nuevo comienzo y no un estigma.

Llevo años repitiendo lo mismo: el consumidor no es un moroso, es la parte débil de un contrato que casi siempre se redactó para perjudicarlo. Que en 2026 sigamos discutiendo si una tasa del 3.000% anual es abusiva habla de lo mucho que falta. El proyecto de rescate financiero es un buen primer paso. Ahora hace falta que se apruebe, que se cumpla y que cada mendocino sepa que tiene derechos y que no está solo.

Si estás atravesando un problema de deudas o cobranzas abusivas, podés escribirme para una orientación. A veces, el primer paso para salir es entender que lo que te están cobrando, en buena parte, no corresponde.

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