Cornejo en el Hospital Lagomaggiore — Mario Vadillo

Cornejo apareció en un hospital a hacer política con un recién nacido

Cornejo apareció en un hospital a hacer política con un recién nacido.

Con cámaras, funcionarios, sin barbijo, entrando a la habitación de una mujer que acababa de parir. Una escena que los propios mendocinos que la vieron calificaron como una invasión, una falta de respeto, una payasada.

Pero lo que importa no es la foto. Es lo que hay detrás de la foto.

Hace tres semanas, el Hospital Notti —el principal hospital de niños de Mendoza— tuvo esperas de hasta 8 horas en la guardia. Familias con chicos enfermos esperando en el suelo. Pasillos colmados. El gremio Ampros lo denunció: falta estructural de médicos porque los salarios del sistema público son una miseria. Para un turno de neurología, cardiología u oftalmología, los padres llegan a las 6 de la mañana. Muchos desde la noche anterior. Porque si no, no hay turno.

En Rivadavia, el gobierno de Cornejo cerró la maternidad del Hospital Saporiti. Sin partos. Sin neonatología. Las embarazadas ahora viajan más de 20 kilómetros al Hospital Perrupato. En una emergencia, el traslado puede superar los 40 minutos. El municipio fue a la Justicia para frenarlo. Cientos de vecinos protestaron en la plaza. No alcanzó. La maternidad cerró igual.

Este es el gobernador que cierra maternidades y después aparece sonriendo al lado de un recién nacido para las cámaras.

Este es el sistema de salud que vacía hospitales, precariza médicos y abandona a las familias que más lo necesitan.

Y después va a buscar la foto.

Eso no es gestión. Es cinismo puro.

Mario Vadillo — Mendoza

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