La postal que circula en redes es desgarradora. Filas interminables de vehículos sobre el Acceso Este en Guaymallén. Maquinaria pesada. Desvíos sin cartelería clara. Trabajadores sudando bajo el sol mientras la obra avanza lentamente. Negocios cerrando. Comerciantes perdiendo ventas. Padres que no llegan a tiempo a recoger a sus hijos. Conductores de transporte de carga que pierden jornadas completas en el tráfico. Es el costo social de una obra que nunca debería haber empezado así.

Medio millón de dólares comprometidos, pero sin los estudios básicos
El Gobierno de Mendoza tomó una decisión hace meses: gastar casi 130 mil millones de pesos (más de 128 millones de dólares, según el Ministerio de Infraestructura) en la “refuncionalización” del Acceso Este. Eso representa uno de los mayores emprendimientos viales de la provincia. Una obra que afecta a 120 mil vehículos diarios.
¿Cuál fue el problema? Que comenzó sin tener los estudios técnicos previos terminados. Sin evaluación de impacto ambiental completa. Sin modelo de tráfico que anticipara exactamente dónde desviar los vehículos. Sin cronograma realista que minimizara el caos.
La prueba está en los hechos: el Gobierno amplió el presupuesto en 15 millones de pesos en junio de 2026 —recién iniciada la obra— para “garantizar la continuidad de los trámites administrativos previos a la construcción”. Traducción: necesitaban dinero para avisos legales y licitaciones que deberían haber estado listos antes de que los excavadores comenzaran a funcionar.
La improvisación tiene cara y apellido
Construcciones Electromecánicas del Oeste (CEOSA), empresa de Fernando Porreta, ha acaparado el 30,33% de los 339 millones de dólares en contratos asignados por el Gobierno para obras en ejecución o recientemente adjudicadas. En el Acceso Este específicamente, CEOSA obtuvo 28.721 millones de pesos para la sección entre calle Cervantes y la Variante Palmira.
Pero el problema no es solo quién ejecuta. Es cómo el Gobierno decidió ejecutar sin tener todo listo. Mientras que la obra durará 22 meses con cortes totales para elevar la calzada y construir puentes, los mendocinos están viviendo cada día los efectos de una planificación hecha sobre la marcha.

“Dinamizar” la obra pública pagó con sufrimiento ciudadano
El Gobierno provincial insistió en acelerar los procesos licitatorios. La idea era “dinamizar” la obra pública. ¿El resultado? El plazo total de obra previsto es de 30 meses, con inicio estimado para el primer semestre de 2026, con estas intervenciones en el Acceso Este por un total de $128.100 millones.
Lo que el oficialismo no priorizó fue hacer las cosas bien. Hacer las cosas despacio pero bien. Con estudios previos rigurosos. Con consulta a los municipios. Con coordinación real entre dependencias. Con presupuestos que no necesitaran ampliarse cuando la obra ya está en marcha.
El costo no está en los números
Mientras en los reportes oficiales aparecen millones de pesos “invertidos”, hay un costo que no entra en ningún presupuesto: el emocional, el económico de cada mendocino.
Ese vendedor de ropa que ve pasar clientes pero no entran porque la gente no quiere estacionar en la zona. Ese transportista que pierde 3 horas en lo que antes eran 45 minutos. Esa madre que llega 20 minutos tarde a recoger a su hijo porque el desvío no estaba señalizado. Ese trabajador que viaja dos horas por algo que antes eran 30 minutos.
¿Dónde estuvo la auditoría previa?
Ningún organismo público mendocino —ni el Tribunal de Cuentas, ni la auditoría interna— publicó un informe previo sobre la viabilidad y la planificación de esta obra antes de que comenzara. Si lo hizo, no fue público. Y en un gobierno que dice basarse en la “transparencia”, el silencio es elocuente.
Los estudios previos existen por una razón: para evitar exactamente lo que está sucediendo. Para saber si es mejor comenzar por etapas más pequeñas. Para establecer cronogramas realistas. Para identificar riesgos. Para minimizar el impacto en los ciudadanos.
El presupuesto que crece mientras avanzás
¿Saben qué caracteriza a un proyecto bien planificado? Que el presupuesto no cambia cuando empezás a trabajar. El Gobierno de Mendoza oficializó una ampliación presupuestaria de 15 millones de pesos destinados a la obra de refuncionalización de la Ruta Provincial Nº 22 para garantizar la continuidad de los trámites administrativos previos.
Eso significa que lo que debería estar hecho antes de firmar contratos, se estaba haciendo después. Es elemental: si necesitás ampliar el presupuesto por “gastos operativos previos a la construcción” cuando ya están laburando las máquinas, es porque nunca estuvo todo listo.
Mientras se construye el Acceso Este, en el Sur y el Este también hay caos
Y no es solo aquí. En el Acceso Sur, CEOSA ganó el contrato por $44.998 millones para la transformación integral de la Ruta 40. Otra megaobra. Otro constructor dominante. Otra apuesta a que “Waze y Google Maps” resolverán el problema de 70 mil vehículos diarios que transitan por esa ruta.
El Gobierno tiene razón en una cosa: Mendoza necesita estas obras. Pero es responsable de entregarlas de forma que no torture a los ciudadanos. Y eso requería paciencia, estudios y planificación real.
Lo que debió haber pasado
- Auditoría técnica previa completa: evaluación de alternativas, impacto ambiental, flujo de tráfico modelado, no estimado.
- Consulta real: con Guaymallén, con los transportistas, con los comerciantes, con los vecinos. No avisos en el boletín oficial.
- Cronograma por etapas pequeñas: comenzar por la ampliación de tercera trocha donde menos afecte. Luego los puentes. Luego el alteo de calzada. Con hitos intermedios de habilitación de tramos.
- Presupuesto cerrado: no ampliaciones a mitad de camino por “trámites previos” que debieron estar listos antes.
- Fiscalización independiente: Tribunal de Cuentas verificando que cada peso se gaste como se planificó, no después.
El mendocino paga la prisa
Cornejo quería mostrar dinamismo. Acción rápida. Obras públicas en marcha. Fondos de Resarcimiento siendo invertidos. Eso está bien. Pero no a costa de sacrificar a medio millón de mendocinos que manejan a diario por el Acceso Este.
La verdadera gestión no está en cuánto gastás. Está en cómo lo gastás. En si planeaste bien. En si minimizaste el daño. En si consideraste a la gente.
Aquí no se hizo eso. Se improvisó. Se corrió contra el tiempo. Y mientras los números se ven bien en los decretos, el mendocino de a pie sufre en la cola del tráfico, deseando que esto termine rápido.
Pero no terminará rápido. Faltan 22 meses.
Nota de opinión. Análisis basado en información pública del Gobierno de Mendoza, medios locales y documentación oficial.

