Mirás el homebanking y encontrás una transferencia que no pediste. Pocos minutos después, un mensaje de WhatsApp: “Me equivoqué de cuenta, ¿me la devolvés a esta otra?” Parece un error honesto. Parece lo correcto ayudar. No lo hagas todavía.
Lo que acabás de recibir puede ser parte de la estafa triangular de la transferencia por error, una modalidad de fraude financiero que crece sostenidamente entre usuarios de homebanking y billeteras virtuales. Su peligro real no es que pierdas dinero: es que podés quedar imputado en una causa penal por lavado de activos aunque nunca hayas tenido intención de hacer nada malo.
Lo digo con conocimiento de causa: en mi estudio recibo consultas por este tipo de situación todas las semanas. La diferencia entre quien resuelve el problema rápido y quien lo arrastra meses casi siempre está en lo que hizo —o no hizo— en las primeras dos horas.
Cómo funciona la trampa
El esquema tiene tres actos bien definidos:
- Te llega una transferencia inesperada, sin aviso previo. En tu homebanking figura como legítima, con nombre y CUIT del remitente.
- Poco después recibís un contacto —WhatsApp, llamada, mail— donde alguien dice que se equivocó y necesita urgente que lo reenviés.
- La trampa: te piden que lo mandes a una cuenta diferente a la que te lo envió.
¿Qué pasó en realidad? Los estafadores usaron dinero robado de otra víctima para transferirte a vos. Cuando vos “devolvés” a la cuenta que te indican, el rastro del dinero ilícito desaparece y el monto queda lavado. Vos te convertiste en lo que en derecho penal se llama una mula de dinero, aunque jamás hayas tenido esa intención.
Por qué la ley penal puede alcanzarte
El artículo 278 del Código Penal argentino prevé penas de dos a diez años de prisión para quien colabore en ocultar el origen ilícito de un bien, incluso sin dolo directo. La Ley 25.246 de encubrimiento y lavado de activos no exige intención expresa para configurar la figura: basta con que el fiscal considere que “debías saber”. Y la prueba en contrario te corre por tu cuenta.
A eso se suma una complicación que casi nadie anticipa: si el dinero provino de una cuenta comprometida por fraude, el banco de esa víctima puede reclamarte la devolución directamente a vos, porque el estafador desapareció y vos sos quien tiene los fondos. Por eso cada acción que tomés en las primeras horas tiene peso.
Los 5 pasos que tenés que dar de inmediato
- No muevas el dinero bajo ninguna circunstancia. No lo transfieras, no lo retires, no lo gastes. Mientras no lo tocaste, tu responsabilidad penal es mínima.
- Llamá a tu banco de inmediato. Explicá lo que recibiste, pedí que quede registrado el reclamo y consultá si pueden retener el monto como “fondos en disputa” hasta que se aclare el origen.
- Cortá el contacto con quien te reclamó el dinero. No respondas más mensajes. Guardá capturas de todo: textos, número de teléfono, el nombre que usó. Son tu prueba.
- Hacé la denuncia en la fiscalía o comisaría más cercana. Relatá exactamente lo que recibiste y cómo te contactaron. Esa denuncia establece formalmente que sos víctima, no cómplice.
- Denunciá también al BCRA. El Banco Central recepciona denuncias de fraude bancario en bcra.gob.ar/reclamos. Eso genera un registro oficial del incidente.
Qué no tenés que hacer nunca
No aceptes devolver el dinero “a la misma cuenta que te lo envió” sin verificarlo con tu banco primero —los estafadores suelen alterar el número de destino—. No asumas que porque la transferencia figura en tu resumen bancario ya es legítima: el sistema procesa los movimientos antes de detectar el fraude. Y no creas que ignorar los mensajes resuelve el problema: si el dinero quedó en tu cuenta sin gestión formal de tu parte, después es más difícil demostrar que no participaste.
La mejor defensa no es la desconfianza genérica sino el protocolo correcto. Saber exactamente qué hacer en los primeros minutos es lo que separa a quien resuelve esto rápido de quien lo arrastra meses en sede judicial.
Para más detalles sobre esta modalidad, podés leer también: Te llegó dinero sin pedirlo: la trampa que puede convertirte en imputado.
Si recibiste una transferencia que no pediste y no sabés cómo actuar, podés consultarme antes de mover un peso. Lo que hagas en las primeras dos horas define todo lo que viene después.



