Una jubilada recibió un llamado de alguien que se presentó como empleado de su banco. Le explicó que había un movimiento sospechoso en la cuenta y que necesitaba verificar su identidad. Le pidió usuario y clave de homebanking. Ella los dio. En minutos, le vaciaron la cuenta. Cuando fue al banco a reclamar, la respuesta fue lapidaria: “Usted entregó sus datos voluntariamente. Es su responsabilidad.”
La Justicia argentina en 2026 dice otra cosa. Y tiene razón.
Lo que los fallos judiciales están resolviendo en 2026
La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial viene consolidando una línea jurisprudencial muy clara este año. Lo dijo en enero, en marzo, en abril, en mayo y en junio: el banco responde aunque la víctima haya entregado sus datos al estafador. Estos son algunos de los fallos más relevantes:
- Abril 2026: Un banco fue condenado a devolver USD 22.000 a una clienta estafada por WhatsApp más una indemnización millonaria en pesos. La víctima había entregado sus credenciales engañada. El tribunal estableció que el banco debió detectar las operaciones inusuales y no actuó.
- Mayo 2026: Otro fallo en igual sentido, también por USD 22.000 más indemnización, confirmando la tendencia.
- Marzo 2026: La Justicia ordenó suspender el débito de un crédito de $8.400.000 tomado mediante phishing sobre la cuenta de un jubilado de 71 años, calificado expresamente como “consumidor hipervulnerable”.
- Junio 2026: La Cámara declaró nulo un préstamo preaprobado tomado por estafadores vía phishing, junto con la venta de divisas resultante de esa operación fraudulenta.
¿Por qué el banco no puede lavarse las manos?
El fundamento legal más sólido está en el artículo 40 de la Ley de Defensa del Consumidor: toda la cadena de comercialización responde objetivamente por el daño causado al consumidor. El banco no es un espectador del fraude: es quien diseña, opera y monetiza el sistema digital. Si ese sistema falla, responde.
Los tribunales aplican además un estándar agravado de responsabilidad para las entidades financieras. El argumento es claro: el banco tiene conocimiento técnico, recursos y obligación legal de implementar sistemas de detección de operaciones inusuales. Una transferencia de todos los fondos de una cuenta en horas, hacia un destinatario nuevo, desde un dispositivo no habitual, debería disparar una alerta automática. Si no la disparó, o si se disparó y nadie actuó, eso es una falla del banco, no del cliente.
¿Qué pasa si vos entregaste tus datos? La Cámara reconoció en algunos casos una responsabilidad concurrente (por ejemplo, 50% banco / 50% víctima), pero incluso en esos supuestos el banco paga la mitad del daño más el daño moral. Y en muchos otros fallos, la responsabilidad fue total del banco.
Qué hacer en las primeras 48 horas
- Llamá al banco de inmediato para bloquear la cuenta y cualquier acceso digital activo. Anotá el número de ticket de la comunicación y el nombre de quien te atendió.
- Hacé la denuncia penal. En la comisaría o fiscalía más cercana, o en la División Delitos Informáticos de la PFA (www.policiafederal.gob.ar). El parte policial es fundamental para el reclamo civil.
- Notificá al banco por escrito. Carta documento o email con confirmación de lectura, describiendo los hechos y exigiendo la restitución de los fondos. Esto inicia el plazo de respuesta obligatoria del banco.
- Presentá reclamo ante Defensa del Consumidor de tu provincia. El servicio de mediación es gratuito y el banco está obligado a comparecer. En Mendoza: defensadelconsumidor.mendoza.gov.ar.
- Consultá a un abogado para evaluar una medida cautelar: si hay riesgo de que el dinero salga del sistema financiero, se puede pedir la inhibición de fondos antes de iniciar el juicio.
Una aclaración que vale oro
El hecho de que vos hayas “entregado los datos” no significa que hayas consentido la operación. La ingeniería social —hacerse pasar por el banco, crear urgencia artificial, generar miedo— es una técnica de manipulación probada y sistemática. Que funcionó no es culpa tuya.
La Justicia lo está reconociendo cada vez más claramente, y los fallos de 2026 lo confirman: el banco tiene un deber de seguridad frente al consumidor que no desaparece porque el estafador haya sido más hábil que el sistema de alertas del banco.
Lo que no podés hacer es resignarte ante el primer “no” del banco. Ese “no” es el inicio del reclamo, no el final.
Si te vaciaron la cuenta o el banco se niega a responder, podés escribirme. Los plazos para reclamar son cortos y cada hora cuenta.

