“Que se abrigue”: el mensaje del Gobierno al que no puede pagar el gas ni la garrafa

Respuesta rápida: En junio la garrafa social aumentó hasta un 78% en Mendoza y en varias zonas ya cuesta $15.000, mientras a precio de mercado ronda los $35.000. En los mismos días, el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, justificó duplicar las tarifas de luz, agua y gas con la frase “no hay almuerzo gratis” y sugirió que las familias “se abriguen” en lugar de prender el gas. El problema: los que se calefaccionan con garrafa no tienen red de gas para elegir, viven en las zonas más postergadas y muchos son jubilados que cobran $403.318. La Constitución (art. 42) les garantiza un trato equitativo y digno. Abajo, qué está pasando y qué se puede reclamar.

El mismo martes en que en Rama Caída, San Rafael, más de cien vecinos se volvieron a su casa sin garrafa después de hacer cola con dos grados de temperatura, el flamante vocero presidencial salió a explicar por qué está bien que las boletas se dupliquen. Adrián Ravier, que esta semana reemplazó a Manuel Adorni, lo dijo con todas las letras: “no hay almuerzo gratis”, citó a Milton Friedman, y agregó que el Gobierno “tiene que” duplicar el gas, el agua y la electricidad. Como si fuera poco, celebró que las tarifas aumenten por encima de la inflación mes a mes.

▶ Video: el vocero presidencial Adrián Ravier justifica duplicar las tarifas de luz, agua y gas en su primera conferencia de prensa (Casa Rosada, 30 de junio de 2026).

Hay una distancia sideral entre esa oficina de la Casa Rosada y la plaza de un distrito rural mendocino a las ocho de la mañana. En esa distancia viven cientos de miles de familias.

En Rama Caída los abuelos se volvieron con las manos vacías

Lo que pasó en San Rafael no es una anécdota. Según denunciaron los propios vecinos, el operativo de garrafa subsidiada se quedó sin stock y más de cien personas —muchas de ellas adultos mayores que esperaban desde temprano— no llegaron a comprar. Pidieron que mandaran un segundo camión. No lo mandaron. Todo esto en plena ola polar, con temperaturas cercanas a los dos grados y heladas anunciadas para los días siguientes.

La garrafa, para esa gente, no es una opción entre varias. Es la única. No hay red de gas natural a la que “volver” ni tarifa que “elegir”. Hay una fila, un camión que se vacía y un funcionario que decide si vuelve o no.

La garrafa es el gas de los pobres y encima sale más caro

Acá está la trampa que nadie del Gobierno nacional quiere nombrar. El que tiene red de gas natural paga una boleta; cara, discutible, pero regulada. El que no la tiene depende del gas envasado, que no está regulado por ninguna tarifa y se mueve al precio que fija el mercado.

Los números de junio en Mendoza son elocuentes. En Lavalle y Las Heras la garrafa social de 10 kilos pasó de $8.400 a $15.000: una suba del 78,6% en menos de un mes. En San Rafael trepó de $10.000 a $15.000 (50%). En el Este —Rivadavia, Junín, San Martín, Santa Rosa y La Paz— aumentó un 47,4%, de $9.500 a $14.000. Y eso es con subsidio: sin él, la misma garrafa ronda los $35.000.

Hagamos la cuenta que hace cualquier familia. Para calefaccionarse y cocinar en invierno se necesitan al menos cinco tubos por mes. A precio de mercado son unos $175.000 mensuales. Para un hogar que vive con una jubilación mínima de $403.318, eso no es una tarifa: es la mitad del ingreso quemándose, literalmente, para no morirse de frío.

Y no hablamos de un puñado de casos. En Mendoza, tres de cada diez hogares dependen de la garrafa. En Lavalle son siete de cada diez. En Santa Rosa, seis de cada diez. Son los departamentos más alejados, los de frontera, los que menos infraestructura recibieron durante décadas. A ellos les toca pagar la energía más cara del sistema.

“Que se abriguen”: la teoría económica aplicada sobre la espalda del que menos tiene

El vocero presidencial encuadró todo esto como una consecuencia natural del mercado: si el gas está más caro, dijo, la familia “va a tratar de abrigarse más que de prender el gas”. Lo dijo desde un atril climatizado.

Conviene traducir la frase. “Abrigarse en vez de prender el gas” significa, en la vida real, un jubilado durmiendo con la ropa puesta, una familia amontonada alrededor de un brasero, humo de leña en los asentamientos del Gran Mendoza porque no hay otra forma de calentar la casa. La “libertad de tarifas” de la que habla el funcionario termina, para el usuario común, en la libertad de pasar frío.

“Alguien lo tiene que pagar”, agregó Ravier. Tiene razón en algo: alguien lo paga. Lo paga el que aporta impuestos en cada garrafa, en cada boleta, en cada compra, para que después le digan que el Estado no puede garantizarle calefacción. Lo paga el que financia con su trabajo un país donde el ajuste siempre baja hacia el mismo lado.

El subsidio que se va justo cuando más se necesita

A nivel provincial, el ministro Natalio Mema aseguró que Mendoza mantuvo el subsidio a la garrafa social —que, según dijo, cubre más de dos tercios del precio— y lo atribuyó al aumento del costo del tubo y del transporte. Puede ser. Pero el subsidio no evitó que en tres regiones la garrafa subiera muy por encima de la inflación, ni que en Rama Caída faltaran unidades el día más frío.

El telón de fondo es peor. Mendoza está bajo el régimen de Zona Fría, que descuenta parte de la tarifa de gas de red a cientos de miles de usuarios. Según datos del ENARGAS, hay 432.172 usuarios de gas natural en la provincia. Ese beneficio está en la mira y, si desaparece, la boleta de red también se dispara. Es decir: le sacan el descuento al que tiene red y dejan sin garrafa al que no la tiene. Por los dos lados, el que pierde es el usuario.

Qué dice la ley y qué se puede reclamar

El acceso a la energía no es un favor. El artículo 42 de la Constitución Nacional garantiza a todos los usuarios y consumidores condiciones de trato equitativo y digno en la relación de consumo, y obliga a las autoridades a proteger esos derechos. La Ley de Defensa del Consumidor 24.240 lo refuerza. Un esquema que deja a las zonas más vulnerables pagando la energía más cara, o directamente sin acceso a ella, choca de frente con ese mandato.

En lo concreto, hay cosas que el usuario puede y debe hacer:

  • Exigir que los operativos de garrafa social tengan stock suficiente y previsión real para la demanda de invierno, no que se vacíen a media mañana. Cuando eso no ocurre, corresponde un reclamo formal ante el municipio y la Provincia.
  • Reclamar la continuidad y ampliación de la focalización del subsidio para hogares sin red de gas, jubilados y personas en situación de vulnerabilidad.
  • Impugnar tarifas de luz y gas que consideren desproporcionadas ante el ente regulador que corresponda, y guardar todas las boletas como respaldo.
  • Denunciar cortes de servicios esenciales a usuarios vulnerables, que tienen protección especial.

La energía en invierno no es un “almuerzo gratis”. Es un derecho básico. Y un país que se paga con los impuestos de la gente que después se queda sin garrafa tiene un problema que no se arregla citando a Friedman desde un atril.

¿Te llegó una boleta impagable o te quedaste sin garrafa subsidiada?

Podés hacer tu consulta gratuita en nuestro canal de orientación al ciudadano y te indicamos cómo reclamar paso a paso.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto aumentó la garrafa social en Mendoza en junio de 2026?

Según los valores oficiales, en Lavalle y Las Heras subió un 78,6% (de $8.400 a $15.000), en San Rafael un 50% (de $10.000 a $15.000) y en el Este provincial un 47,4% (de $9.500 a $14.000). Otras zonas mantuvieron el precio durante el mes.

¿Por qué la garrafa es más cara que el gas de red?

Porque el gas envasado no está regulado por las tarifas de gas natural: su precio se mueve según el costo de producción y transporte. Los hogares sin red de gas —los más alejados y postergados— quedan obligados a pagar la energía más cara del sistema.

¿Qué dijo el vocero presidencial sobre las tarifas?

El nuevo vocero, Adrián Ravier, justificó los aumentos afirmando que las tarifas “tienen que ser libres”, que el Gobierno “tiene que” duplicar el gas, el agua y la electricidad, y que “no hay almuerzo gratis”. También dijo que algunas familias deberán “abrigarse en vez de usar gas”.

¿Qué puede reclamar un usuario que se quedó sin garrafa o con una boleta impagable?

Puede presentar un reclamo formal ante el municipio y la Provincia por la falta de stock en los operativos, exigir la continuidad del subsidio focalizado, impugnar tarifas desproporcionadas ante el ente regulador y denunciar cortes a usuarios vulnerables. El artículo 42 de la Constitución Nacional y la Ley 24.240 respaldan estos derechos.


Mario Vadillo es abogado especialista en defensa del consumidor y del usuario de servicios públicos (Matrícula T° 75 F° 347, Colegio de Abogados de Mendoza). Dirige el Estudio Jurídico Vadillo, en 25 de Mayo 750 PB G, Ciudad de Mendoza.

Fuentes: Los Andes, MDZ, La Ventana San Rafael; declaraciones del vocero presidencial Adrián Ravier (conferencia de prensa, Casa Rosada, 30/06/2026); datos previsionales de ANSES (junio 2026) y de usuarios de gas del ENARGAS.

Mario Vadillo

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