Hace más de un año que las cloacas de Los Corralitos están a cielo abierto. Los chicos se enferman, las escuelas conviven con efluentes, los pozos no son potables, las casas no se pueden vender. Y AYSAM, que cobra todos los meses, sabía hace cinco años.
La imputación
La Fiscalía mendocina avanza con la imputación al presidente de AYSAM, Humberto Mingorance —ex subsecretario de Ambiente del gobierno radical— y a otros responsables técnicos de la empresa, por contaminación ambiental.
Los fiscales Gabriel Blanco y Sebastián Capizzi recomendaron la imputación. La decisión final está en manos del fiscal general adjunto Gustavo Pirrello.
26 kilómetros de caño podrido y 526.000 personas
¿De qué hablamos? De una colectora cloacal de los años 80 que nadie tocó en cuatro décadas. Veintiséis kilómetros de hormigón corroído por donde pasan los desechos de más de 526.000 personas. Cuando la cañería revienta, salen 50 litros por segundo de líquido cloacal a la calle.
Un millón y medio de litros por día. A cielo abierto. Desde la rotura en Severo del Castillo y 2 de Mayo, los efluentes recorren 7 kilómetros de un barrio entero.
Lo que el agua servida atraviesa
- Clínica médica
- Club social y deportivo
- Escuela primaria
- Jardín maternal
- Polideportivo
- Centro de salud
- Galpones de acondicionamiento de hortalizas
- Matadero
- Puesto de Gendarmería
- Micro hospital, a 200 metros
Eso es lo que el efluente atraviesa todos los días. Eso es lo que respiran y pisan los vecinos.

El Estado lo sabía
Mingorance reconoció que el problema se conoce desde “cuatro o cinco años atrás”. La directora de Epidemiología del Ministerio de Salud, Andrea Falaschi, confirmó que las muestras de pozos no cumplen los criterios microbiológicos del Código Alimentario.
Hay análisis. Hay informes. Hay denuncias.
La prueba documental: análisis oficial de Salud Mendoza
Esto no es una sospecha vecinal. Es un análisis oficial del Laboratorio Bromatología del Ministerio de Salud y Deportes de Mendoza, firmado por la bromatóloga Belén Martínez y el ingeniero químico Juan Gómez, sobre una muestra de agua de pozo extraída de una casa de familia en Los Corralitos (Manzana A, Casa 16):

Lo que el laboratorio encontró en el agua que esa familia toma todos los días:
- Escherichia coli — PRESENCIA confirmada (límite legal: ausencia total). E. coli es la bacteria que vive en el intestino. Si está en el agua de un pozo, es porque hay contaminación fecal directa filtrándose a la napa.
- Pseudomonas aeruginosa — PRESENCIA confirmada (límite legal: ausencia total). Patógeno especialmente peligroso para niños, inmunodeprimidos y personas mayores.
- Coliformes totales — PRESENCIA confirmada (límite legal: ausencia total).
- Aerobios mesófilos: 850 UFC/ml (el límite legal es 500).
La conclusión técnica del informe es categórica: la muestra “NO CUMPLE CON LOS CRITERIOS MICROBIOLÓGICOS ESTABLECIDOS” por el Código Alimentario Argentino (Art. 982 — Resolución Conjunta SCS y SAGyP N° 33/2023).
Y este informe lleva fecha del 19 de agosto de 2025. Hace nueve meses que el Estado mendocino tiene en su poder la prueba documental, firmada por sus propios profesionales, de que el agua de Los Corralitos contiene bacterias fecales. Nueve meses sin solución.
Pero la solución definitiva, según la propia empresa, tardará dos o tres años más. Mientras tanto, AYSAM intenta arreglos de emergencia que no funcionan, negocia volcar las cloacas en fincas privadas, y cuando Irrigación le niega autorización para descargar en el canal Pescara, lo hace igual de manera clandestina en el Ramo 12.
La doble vara que ya conocemos
No es la primera vez que escribo sobre AYSAM. Cuando un usuario común se atrasa con la factura, la empresa lo deriva a un estudio jurídico privado que le suma intereses y honorarios que no figuran en el régimen tarifario aprobado por decreto. Lo persigue con intimaciones y amenazas de corte. Lo trata como un enemigo.
Pero cuando AYSAM tiene que cumplir con su parte del contrato —llevar el agua potable, sacar las cloacas, mantener la infraestructura— el incumplimiento se extiende durante años y nadie paga la cuenta.
Al usuario que se atrasa lo persiguen con embargos.
A la empresa que envenena un barrio entero la espera el aplazamiento de una solución “para 2028 o 2029”.
Casas que no se pueden vender
Los vecinos lo resumen en una frase tremenda: “queremos irnos, pero no compra nadie”. El barrio entero se devaluó. Los productores hortícolas perdieron precio en las ferias porque los compradores saben el origen del producto. Pagan a Irrigación pero no pueden usar el agua del canal. Pagan a AYSAM por un servicio que se les vuelve en contra de la salud de los hijos.

La imputación no alcanza, pero es un comienzo
Que la Fiscalía avance con la imputación a Mingorance es importante. Pero la responsabilidad no se agota en un funcionario. AYSAM es una empresa del Estado, controlada por el gobierno de Cornejo. La inversión en infraestructura cloacal es una decisión política, no una fatalidad técnica.

Cuatro décadas sin renovar una colectora troncal no son un descuido: son una decisión sostenida de no invertir.
Mientras tanto, los vecinos esperan, los pozos siguen contaminados, los chicos siguen enfermándose y la empresa sigue facturando.
Cuando un servicio público deja de ser servicio y deja de ser público, lo único que queda es la factura.
Mario Vadillo
