Medidor de luz eléctrica y boletas de servicios públicos - EDEMSA tarifas Mendoza 2026

El colectivo cuesta $788, pero sin subsidio valdría $2.125

Esta semana, muchos argentinos se sorprendieron con el precio del boleto en la parada. Los trenes aumentaron un 15% en junio —el mayor salto de lo que va del año—; los colectivos del AMBA subieron 4,6%, y el boleto mínimo quedó en $788,41. Es mucho. Pero lo que casi nadie muestra es lo que ese boleto costaría si el Estado dejara de subsidiarlo: $2.125,34, según el Índice Bondi elaborado por la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) con datos de abril de 2026.

Lo repito porque merece que lo procesemos: el pasajero paga $788. El costo real del viaje es $2.125. La diferencia —$1.337 por pasaje— la pone el Estado. Y el Estado viene reduciendo ese aporte desde diciembre de 2023.

Los números que no aparecen en el centro del debate

El Índice Bondi desglosa el costo sin subsidio por jurisdicción:

  • Líneas nacionales del AMBA: $2.357
  • Ciudad de Buenos Aires: $2.123
  • Provincia de Buenos Aires: $1.969
  • Líneas municipales del interior del AMBA: $1.861

En todos los casos, el valor sin subsidio más que triplica lo que paga el usuario hoy. Pero esto no es un ejercicio teórico: en los últimos dos años, el gasto de los usuarios en transporte en el AMBA ya aumentó un 937%. Y el número de pasajeros cayó un 16,3% entre abril de 2025 y abril de 2026, de 9,7 millones a 8,5 millones de viajes diarios. Más caro, menos gente que puede pagarlo. Esa es la ecuación que deberíamos estar debatiendo.

La hoja de ruta del ajuste tarifario

El gobierno de Milei adoptó una postura clara: la reducción de subsidios al transporte es parte del proceso de desregulación y equilibrio fiscal. No es algo que se oculta; aparece en los documentos del acuerdo con el FMI y en los discursos del equipo económico. Lo que sí se minimiza es el impacto concreto sobre los usuarios.

El mecanismo de aumento de colectivos indexa al IPC del segundo mes anterior más dos puntos porcentuales adicionales. Es decir: los aumentos están estructuralmente por encima de la inflación. Los trenes tuvieron en junio la mayor suba del año —un 15%—. Y la trayectoria no muestra señales de frenarse.

Lo que no queda claro en el discurso oficial es cuál es el destino final: ¿se mantiene algún subsidio estructural para los usuarios de menores ingresos, o la trayectoria lleva al costo pleno del servicio para todos? Esa pregunta tiene consecuencias concretas para millones de trabajadores que usan el transporte público para llegar a su empleo.

Por qué esto es un problema del consumidor, no solo del presupuesto

El transporte público no es un bien de lujo. Es una necesidad básica para quienes no tienen vehículo propio, que son la mayoría. Un trabajador que viaja dos veces por día, cinco días a la semana, con boleto mínimo, ya gasta más de $6.000 semanales solo en transporte. Sin subsidio, ese mismo gasto superaría los $17.000 semanales.

Desde mi perspectiva como abogado del consumidor y ex diputado, la discusión sobre subsidios al transporte no puede reducirse a un problema de déficit fiscal. Es una discusión sobre quién paga el costo del ajuste. Y la historia muestra que siempre termina pagándolo quien menos puede.

Lo que hoy parece una suba mensual manejable —4,6% en colectivos— se acumula sobre una base que ya aumentó 937% en dos años. Si la tendencia de quita gradual de subsidios continúa, el boleto a precio pleno no es una hipótesis lejana: es el destino al que apunta la política actual, sin que nadie lo haya puesto a debate público con esos términos.

Qué podés hacer como usuario y ciudadano

  • Registrá tu SUBE con datos reales y actualizados. La tarifa social y los beneficios diferenciados se aplican sobre tarjetas SUBE registradas. Si tu situación cambió, actualizá tus datos para no perder descuentos a los que tenés derecho.
  • Verificá si calificás para la tarifa social de transporte. Jubilados con haberes mínimos, beneficiarios de AUH, personas con discapacidad y trabajadores desempleados tienen descuentos en el boleto. Revisá en el sitio de SUBE si los estás usando.
  • Participá en las audiencias públicas tarifarias. Cuando hay ajustes de tarifas reguladas, el proceso debe incluir instancias de participación ciudadana. En Mendoza, el EPRE convocó una audiencia para el 3 de julio sobre el cuadro tarifario de electricidad. El transporte tiene mecanismos similares: usálos.
  • Exigí transparencia sobre el destino de los subsidios. Los fondos que el Estado destina a sostener el transporte son recursos de todos los argentinos. Es legítimo —y necesario— exigir información pública sobre cómo se asignan, cuánto cuesta por usuario y hacia dónde va la política.

El debate sobre subsidios al transporte es legítimo y necesario. Pero tiene que darse con los números en la mesa y con la mirada puesta en los usuarios, no solo en el balance fiscal. Un boleto que ya aumentó 937% en dos años, en un contexto donde el salario no siguió ese ritmo, no puede seguir subiendo indefinidamente sin consecuencias sociales que alguien tendrá que responder.

Si querés hacer llegar tu opinión sobre las tarifas de transporte o consultar sobre tus derechos como usuario, podés escribirme. La voz del ciudadano es la que tiene que llegar a quienes toman estas decisiones.

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