El séptimo discurso del gobernador tuvo de tEl séptimo discurso del gobernador tuvo de todo: obras, minería, autoelogios. Lo que no tuvo es lo único que a vos te importa.
96 minutos duró el discurso de Alfredo Cornejo ante la Asamblea Legislativa el 1° de mayo. 96 minutos en los que el gobernador habló de su gestión, de sus logros, de sus reformas. Y en los que no dijo una sola palabra sobre el 31,9% de pobreza que tiene Mendoza hoy.
Más de 300.000 mendocinos que no llegan a fin de mes. El gobernador eligió no mencionarlos.
No es un dato menor. Es el dato central.
Lo que dijo y lo que calló
Cornejo hizo un balance administrativo de su gestión: obras, seguridad, educación. Se habló mucho del pasado y poco del futuro. El gobierno nacional —el que le recorta fondos a la provincia y destruye el poder adquisitivo de los mendocinos— brilló por su ausencia como tema de crítica.
Al contrario: Cornejo sostuvo que no hay que cambiar el rumbo que lidera Milei, porque eso permitirá el crecimiento de Mendoza. El gobernador de la provincia salió a defender el modelo que te está empobreciendo. Mientras Nación recorta transferencias y achica el bolsillo de las familias, Cornejo pide continuidad.
Los números que el gobernador no nombró
En los últimos dos años desaparecieron más de 1.000 pymes en Mendoza. Eso se traduce en miles de familias sin empleo, sin las “oportunidades reales” de las que habla el gobernador. El consumo sigue en caída y cada vez más familias se endeudan para cubrir gastos básicos.
Nada de eso apareció en el discurso. Tampoco la crisis vitivinícola —la industria más importante de la provincia—, que acumula exportaciones en su nivel más bajo desde 2009, cosecha caída y viñedos que desaparecen año tras año.
Y como si fuera poco, Cornejo anunció la liquidación del Fondo de la Transformación, la única herramienta real de financiamiento que tenían muchos productores para sostenerse. La oposición lo dijo sin rodeos: esto no es ordenar, es abandonar al que produce.
La minería como coartada
Sin diagnóstico de la crisis productiva real, la única apuesta concreta fue la minería. Pero hasta el propio intendente de Malargüe puso el dedo en la llaga: con Vaca Muerta, gran parte de las empresas prestadoras de servicios son de Neuquén, y gran parte de la mano de obra también.
—”Si no ponemos un mecanismo que permita que esos beneficios derramen sobre empresas mendocinas, vamos a seguir trabajando para nuestros vecinos de Neuquén.”
La gran apuesta productiva de Cornejo podría terminar beneficiando a otra provincia. Y nadie en el gobierno tiene una respuesta para eso.
