El Gobierno nacional ha decidido poner fin al control monopólico de las inmobiliarias mediante la eliminación de la colegiación obligatoria y la apertura del mercado a la libre competencia. Esta medida busca debilitar el poder de las cámaras inmobiliarias, que durante años han controlado el sector, imponiendo condiciones abusivas a los inquilinos. La desregulación representa una oportunidad para generar mayor competencia y transparencia, permitiendo que más intermediarios ofrezcan servicios sin someterse a prácticas corporativas perjudiciales para los consumidores.
El fin de los abusos: desregulación inmobiliaria en favor de los inquilinos
Las cámaras y colegios inmobiliarios contra los inquilinos
Históricamente, los inquilinos han sido víctimas de un mercado cartelizado, donde cámaras, colegios y federaciones inmobiliarias han fijado cláusulas contractuales y comisiones en franco abuso contra los que alquilan. Entre las principales prácticas abusivas, se destacan: