Mendoza sin colectivos el sábado: el Gobierno resuelve con el apagón lo que no resuelve con gestión

No vas a poder festejar el sábado. Y si tenés que trabajar, tampoco. El Gobierno te corta el colectivo.

Si Argentina le gana a Suiza este sábado por los cuartos de final del Mundial, preparate para una paradoja bien mendocina: podés salir a festejar, pero después no vas a tener cómo volver a tu casa.

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Y si el fútbol no te interesa porque tenés que trabajar, hacer una guardia médica, cuidar a un familiar, atender un comercio o simplemente volver a tu casa un sábado a la noche como cualquier otro, también estás complicado. El transporte público no te va a estar esperando.

El operativo, en números

El Gobierno provincial dispuso que los últimos colectivos del área metropolitana salgan de los controles de línea a las 21:30 de este sábado. Después de esa hora, no sale una unidad más de ninguna línea del sistema. El servicio recién se retoma con los horarios habituales del domingo — es decir, un corte total de más de doce horas del único medio de transporte que usa la mayoría de los trabajadores mendocinos.

En paralelo, Seguridad anunció el refuerzo de 300 policías adicionales en el centro y en los corredores gastronómicos de los departamentos, con vallado ya instalado en Peatonal Sarmiento y 9 de Julio. La explicación oficial es que se repiten los desmanes registrados después del partido contra Egipto. Puede ser cierto. Pero ahí está el punto: cuando el problema es el descontrol de un grupo después de un partido, la respuesta lógica es reforzar la seguridad — que es justamente lo que se está haciendo con la Policía. Lo que no tiene ninguna lógica es que, al mismo tiempo, se le saque el colectivo a los mendocinos que no tienen nada que ver con los desmanes. Es la solución más fácil y la más injusta: en lugar de proteger el servicio, lo eliminan.

Es, además, la tercera vez que se repite el mismo mecanismo: ya se aplicó en los partidos decisivos de Qatar 2022, y ahora se replica sin que nadie audite si funcionó, si evitó incidentes, o si simplemente trasladó el problema a la gente que se quedó sin forma de volver a su casa.

La contradicción tarifaria es escandalosa

El lunes 13 de julio aumenta el boleto a $1.680 — un 20% de un saque, un 40% acumulado en lo que va del año —, según la Resolución 962 de la Subsecretaría de Transporte publicada en el Boletín Oficial. El argumento oficial es sostener el Fondo Compensador del Transporte y garantizar la continuidad del servicio.

48 horas antes de cobrar más por ese “servicio esencial”, el mismo Gobierno demuestra que el transporte público, apenas aparece una dificultad de gestión, deja de ser esencial y pasa a ser un lujo del que los mendocinos pueden prescindir sin que a nadie le tiemble el pulso.

Ya lo dijimos desde el Partido Verde cuando salió la resolución: la propia norma que fija el aumento reconoce que el costo técnico real del sistema es de $4.495,66 por viaje. O sea que ni con este boleto se cubre ni la mitad de ese costo — el debate de fondo nunca fue si el usuario paga poco, sino a dónde va la plata de los subsidios y por qué el ajuste cae siempre sobre el mismo bolsillo. Y no es la primera vez que este tipo de aumentos se dispone con maniobras cuestionables: en enero de 2025 la Justicia le hizo lugar a un amparo que presentamos junto a otros legisladores para frenar otro incremento tarifario que se había aprobado sin respetar los procedimientos de la Ley 7412, después de que el costo del transporte hubiera subido más de un 1200% en un año.

¿Quién quedó afuera del cálculo?

¿Quién pensó en los miles de trabajadores que salen de sus empleos durante la noche? ¿En la enfermera que termina una guardia? ¿En el empleado gastronómico, el que cierra el local a las 23? ¿En el personal de seguridad que hace el turno noche? ¿En quien tiene una urgencia médica y no tiene auto? ¿En la madre que vuelve tarde con sus hijos porque no le queda otra? A ninguno de ellos les preguntaron nada. Simplemente, un sábado a la noche, dejan de existir para el sistema de transporte.

Siempre paga el mismo: el usuario

Le suben el boleto. Viaja apretado en hora pico. Espera cada vez más por un colectivo. Tiene menos frecuencias nocturnas. Y ahora, directamente, se lo suspenden entero cuando al Gobierno le resulta más cómodo apagar el sistema que administrarlo con seguridad reforzada, que es exactamente lo que hicieron con la Policía y no hicieron con el transporte.

No es un problema de fútbol. Es un problema de prioridades.

Un Gobierno eficiente refuerza la seguridad para que el transporte siga funcionando — como hizo con los 300 policías extra. Uno ineficiente, en cambio, apaga los motores el mismo fin de semana en que le sube el precio al usuario, y lo deja librado a su suerte para volver a su casa.

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La información publicada en este sitio tiene fines informativos y de divulgación y no constituye asesoramiento legal para un caso particular. Cada situación requiere el análisis de un profesional. Dr. Mario Vadillo, abogado — Matrícula Prov. de Mendoza. Estudio en Mendoza, Argentina.
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