Otra vez: vuelcos cloacales en Severo del Castillo y 2 de Mayo, y AYSAM sigue sin resolver el desastre

Vecinos de Corralitos otra vez inundados de desechos cloacales, otra vez contaminados, corriendo grave riesgo su salud, por la negligencia e inoperancia de la empresa Aguas Mendocinas, que lleva años sin dar soluciones verdaderas.

Mientras en la web oficial de AYSAM se repite el libreto de las obras y el “avance de inversiones” —como las anunciadas en 2 de Mayo y Severo del Castillo—, en la calle la postal es otra: derrame cloacal continuo, calles destruidas y un ambiente que se degrada día a día. (https://www.aysam.com.ar/2-mayo-av/)

Vecinos de Los Corralitos, en particular en la zona de Severo del Castillo y 2 de Mayo, vienen denunciando desde hace meses una situación que ya no admite maquillaje:

Hay volcamientos de líquidos cloacales en la vía pública, con olores nauseabundos y riesgo sanitario, afectando viviendas, patios y hasta la ropa tendida.

Estos vuelcos no son accidentales, sino la consecuencia directa del colapso de un colector principal que AYSAM no logra reparar y que, cada tanto, apenas “mitiga” con soluciones provisorias.

El propio organismo provincial de control, el Departamento General de Irrigación, se vio obligado a otorgar permisos excepcionales y sucesivos a AYSAM para volcar cloacas al canal Pescara: primero 45 días, después 30 y luego otros 15. La razón es tan simple como alarmante: no hay una solución operativa real disponible.

Esto no es un detalle menor. Ya en 2025 hubo advertencias públicas de autoridades técnicas que señalaban que más de 490 hectáreas productivas y zonas de riego estaban siendo afectadas en la calidad del agua, con presencia de bacterias y residuos que deberían haber sido controlados. Y, aun así, la empresa siguió operando a fuerza de excepciones y parches.

¿Y las inversiones de “15 millones de dólares”? ¿Dónde están?

En sus comunicados oficiales, AYSAM habla de “importante avance de obras” en el punto del colapso y de inversiones con financiamiento externo. Pero cuando uno mira lo que ocurre en el territorio, la historia es muy distinta:

  • La supuesta “inversión” se traduce en derivaciones provisorias de cloacas al canal Pescara, bajo autorizaciones excepcionales.
  • No existe una solución definitiva para el colector que colapsa una y otra vez.
  • Muchas de las obras que se anuncian son convenios de colaboración con municipios o simples aportes de materiales, para que otros ejecuten lo que la empresa no resuelve estructuralmente.

La conclusión es brutal, pero inevitable: los “millones” no se ven en obras que eliminen las fallas de fondo, sino en parches que permiten seguir funcionando, mientras los costos ambientales y sanitarios los pagan los vecinos.

Colonización política, contratos a terceros y falta de supervisión

Acá está el verdadero nudo del problema, el que los comunicados oficiales nunca quieren discutir.

La gestión de AYSAM está enquistada en redes políticas y no en criterios técnicos sólidos. En el discurso hay inversiones; en la práctica, la ejecución está externalizada a empresas “amigas”, con controles débiles o directamente inexistentes.

Los controles municipales y provinciales son reactivos, no preventivos. Irrigación y otros organismos terminan autorizando vuelcos cloacales extraordinarios para “administrar” la emergencia, no para resolverla de raíz.

El personal propio y la capacidad técnica de gestión resultan claramente insuficientes frente a la magnitud del problema. El resultado es conocido: se terceriza sin transparencia, se bajan costos operativos, se obtienen réditos políticos de corto plazo y la infraestructura sigue fallando.

Todo esto explica por qué, a pesar del dinero “invertido”, los vuelcos cloacales no desaparecen. Y también explica por qué la población sigue viviendo una crisis sanitaria, mientras la tarifa aumenta y se sigue cobrando un rubro del 20 % para “inversiones” cuyos resultados, en la vida real, nadie logra ver.

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