Billetes y monedas sobre mesa — datos negativos en el Veraz: plazos legales y cómo pedir la baja

Morosidad récord en 20 años: más de 5 millones de argentinos no pueden pagar sus deudas

La morosidad en los créditos familiares llegó en abril de 2026 al 12,1%, el nivel más alto registrado en más de dos décadas. No es un número para leer y dar vuelta la página: significa que más de 5,3 millones de argentinos —el 26,9% de todos los que tienen algún tipo de financiamiento activo— tienen hoy deudas en situación irregular. Uno de cada cuatro argentinos con crédito no puede pagar lo que debe. Lo reportaron esta semana Infobae, Los Andes y MendoVoz. Yo quiero explicarte lo que esos números significan para vos.

Cómo se llegó hasta acá

En diciembre de 2024, la morosidad familiar era del 2,6%. En apenas 18 meses, ese número se multiplicó por cinco. En un solo año —de abril 2025 a abril 2026— pasó del 3,7% al 12,1%. El indicador acumula 18 meses consecutivos de deterioro, algo sin precedentes en las últimas dos décadas, según el propio Banco Central.

Y no es un fenómeno que afecte solo a un sector. Los números lo muestran con claridad:

  • Los préstamos personales registran una irregularidad del 14,9%.
  • Las tarjetas de crédito alcanzaron el 12,5% de mora.
  • La crisis dejó de concentrarse únicamente en los sectores de menores ingresos y ya afecta también a quienes acceden a préstamos de mayor monto —sectores medios que antes estaban fuera de la estadística.

El propio Banco Central reconoció la situación: el 22 de junio publicó la Comunicación “B” 13193/2026, ajustando la tasa de referencia para el ciclo de facturación de julio. Una señal de que el regulador ve el problema, aunque los ajustes lleguen cuando las familias ya llevan más de un año sin poder respirar.

Detrás del número hay personas, no morosos

Lo que las estadísticas no te muestran es la historia de cada una de esas 5,3 millones de personas. En mi estudio las veo llegar todas las semanas: trabajadores que tomaron un préstamo personal para pagar el alquiler o la cuota del colegio; jubilados que financiaron medicamentos con la tarjeta porque la jubilación no alcanza; familias que tomaron crédito para llegar a fin de mes y hoy tienen a un estudio de cobranzas llamándoles tres veces al día.

No son morosos. Son personas que se endeudaron para sobrevivir y que el sistema financiero trata ahora como si fueran irresponsables. Hay una diferencia enorme entre alguien que no quiere pagar y alguien que no puede. La ley, si se aplica bien, lo reconoce. El problema es que la mayoría no sabe que tiene derechos, y esa ignorancia es exactamente lo que muchos acreedores aprovechan.

Lo que podés hacer hoy si estás en esa situación

Si tenés deudas que no podés pagar, hay cosas concretas que podés hacer ahora mismo, sin esperar:

  1. No firmes bajo presión. Ninguna propuesta de refinanciación tiene que decidirse por teléfono. Pedí todo por escrito y tomarte el tiempo para analizarla.
  2. Pedí el detalle completo de lo que te reclaman. Capital, intereses, punitorios y comisiones discriminados. En muchos casos, una parte importante de lo que te reclaman es interés sobre interés —lo que se llama anatocismo— y puede ser revisado judicialmente.
  3. Verificá si la deuda prescribió. Dependiendo del tipo de crédito y del tiempo transcurrido desde el último pago, es posible que ya no sea exigible legalmente.
  4. Acudí a Defensa del Consumidor. La Dirección provincial ofrece mediación y conciliación gratuitas antes de cualquier instancia judicial. En muchos casos, ahí se resuelve sin llegar a tribunales.
  5. Evaluá el concurso preventivo o la quiebra personal. Son herramientas legales, no estigmas. Bien usadas, dan protección frente a los acreedores y permiten empezar de nuevo.

Un problema que tiene nombre y apellido político

La morosidad no es una falla moral de quienes no pueden pagar. Es la consecuencia de un sistema que durante años entregó crédito fácil —billeteras virtuales con tasas de hasta el 3.000% anual, tarjetas sin tope real— sin explicar los riesgos, y de una economía que comprimió los ingresos reales mientras las cuotas subían. Que el indicador esté en récord de 20 años no debería sorprender a nadie que haya acompañado lo que las familias argentinas vivieron en este período.

El dato es de abril 2026. El problema es de hoy. Y tiene solución, siempre que la persona sepa que no está sola y que la ley, muchas veces, está de su lado.

Si estás atravesando una situación de deudas que no podés pagar y no sabés por dónde empezar, podés escribirme. La primera orientación es gratuita y, muchas veces, basta para cambiar el panorama.

Scroll al inicio
Consulta legal