Estás al día, pero igual te marcan como moroso: la trampa del BCRA

Pagás tu crédito en el banco puntualmente. Cumplís. Sin embargo, te atrasos en un préstamo de una billetera virtual que representa el 40% de tu deuda total. Resultado: el banco donde sos cliente cumplidor está obligado por norma a bajarte la calificación y tratarte como moroso en todas tus deudas.

Bienvenido al “efecto arrastre”, la regla oculta del Banco Central que convierte a millones de deudores en fantasmas del sistema financiero, aunque hayan pagado religiosamente mes tras mes.

La trampa está en la comunicación A 6558

La Comunicación “A” 6558 del BCRA establece que si un deudor acumula atrasos que representan el 40% o más de su pasivo total, todas las entidades financieras que le otorgaron créditos deben recategorizarlo como incumplidor. No importa si en los bancos sos impecable. No importa si el problema está en una fintech desconocida. El contagio es automático.

Se diseñó en 2018, cuando había 150 deudores en problemas y el sistema funcionaba con morosidad baja. Era un mecanismo de control para entidades complacientes que ocultaban riesgos reales en sus carteras. Funcionó bien mientras el problema fuera marginal. Hoy, con 5,3 millones de personas en mora y un 11,2% de irregularidad en las familias —la más alta en dos décadas—, esa norma diseñada para excepciones se volvió la regla que destroza a quien menos puede.

Cómo la norma multiplica el daño

Imaginá esto: tomás un préstamo de $500.000 en un banco y otro de $300.000 en una billetera virtual. Pagás los dos sin problemas durante meses. Pero en un mes particular, la crisis te golpea. No podés pagar la billetera. El 40% de tu deuda está en rojo. En ese instante, sin que hagas nada más, el banco que te venía calificando como cliente cumplidor tiene la obligación legal de bajarte a incumplidor. Todas tus líneas de crédito pasan a la categoría de riesgo máximo.

El efecto:

— Se te cierran las puertas del crédito formal.
— Desaparecés del sistema.
— Para volver a la clasificación más alta, necesitás tres meses consecutivos de pagos cumplidos. No se te da oportunidad gradual de recuperación.
— Mientras tanto, estás en Veraz como moroso, aunque el 60% de tu deuda esté al día.

El BCRA dice que no puede hacer nada

Hace poco, Santiago Bausili, presidente del BCRA, descartó flexibilizar la norma argumentando que “normativamente, lo único que podríamos hacer es alivianar requerimientos de capital, y hoy a los bancos les sobra capital”. Traducción: el Banco Central se lava las manos.

Pero eso es falso. Sí se puede revisar el criterio de clasificación. La norma no es ley del universo. Es una decisión del BCRA. Y esa decisión está multiplicando por diez el número de personas excluidas del sistema formal de crédito, no porque representen un riesgo de no pago generalizado, sino porque tienen un atraso puntual en una línea.

Mientras el Gobierno festeja “recuperación” y “baja inflacionaria”, millones de argentinos están siendo marcados como incobrables por una regla que viola el principio básico de proporcionalidad. No es justo. No es eficiente. Y no es lo que pasaba antes.

Quién paga el costo

Los bancos saben qué está pasando. Los especialistas lo dicen en voz baja. Pero el BCRA se niega a reconocer que la norma diseñada para controlar complacencia se convirtió en un instrumento de exclusión masiva. El costo lo pagan los deudores que pagan.

Porque mientras el sistema financiero Argentina sigue operando, mientras los bancos siguen cobrando tasas de usura (algunas supera el 300% anual), la trampa está en la letra chica: una norma que te entierra por un error de alguien más.

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