Stella Maris: sin poder trabajar, sin medicinas, sin esperanza

A los 58 años, Stella Maris debería estar en su mejor momento productivo. Pero desde febrero atraviesa un cuadro de dolor crónico que la dejó sin poder caminar, sin poder estar sentada, sin poder estar acostada de ninguna manera. El sistema de salud pública le ofrece diagnósticos contradictorios —hernias, problemas femorales, artrosis— pero ninguna solución real. Y mientras ella se retuerce de dolor, su familia se desmorona económicamente.

Porque esto no es solo un problema médico. Es lo que pasa cuando la salud pública colapsa, cuando los medicamentos desaparecen de los hospitales, cuando un bloqueo anestésico es el único alivio pero ya no hay profesionales que lo hagan. Es lo que ocurre cuando una mujer trabajadora debe renunciar a sus empleos y su marido se convierte en cuidador a tiempo completo, sin ingresos, sin respaldo.

La economía termina por rematar lo que la medicina no puede resolver.

Stella Maris trabajaba. Tenía un empleo registrado y otros informales. Pagaba impuestos, alquiler, sus gastos. Ahora no puede trabajar. Su marido dedica todas sus horas a cuidarla. No hay ingresos fijos. Los gastos de traslado —un remis, un taxi— se volvieron lujos inalcanzables. La medicación que necesita mensualmente tiene que conseguirse en el Hospital Central, donde frecuentemente no hay stock. En otros hospitales sí está disponible, pero quedan demasiado lejos para una mujer que no puede ni sentarse en un auto sin gritar de dolor.

Su hija Verónica, de 35 años, también sin empleo, decidió hacer público el reclamo. No porque le guste exponerse. Porque literalmente no sabe dónde más pedir ayuda. Porque el Estado no está. Porque los hospitales no responden. Porque la medicación no llega. Porque trasladas a tu madre a una guardia con dolor crónico y te dicen que esperes.

Este es el cuadro real que los números económicos del Gobierno no capturan. No aparece en las conferencias de prensa sobre «baja inflacionaria». No está en los gráficos de recuperación. Es la mujer que no puede trabajar, el marido que no puede cuidarse a sí mismo, la hija que ofrece sus servicios como cuidadora de adultos mayores a cambio de que alguien ayude a sus padres a respirar.

Stella Maris abrió una cuenta de banco porque es más fácil que conseguir una solución del sistema de salud.

Si querés ayudar:

Alias: todopormisviejos
CVU: 0000184305120030012309
Nombre de la cuenta: Verónica Stella Diaz

Contacto de Verónica (WhatsApp): 2613639506
Llamadas: 2617128928

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