Pareja de jubilados revisa cuentas, préstamos y deudas en su casa

Te prestan para que no puedas pagar: así le vacían la jubilación a los mayores

Hay un negocio que engorda a costa de los que menos pueden defenderse: prestarle a un jubilado plata que ya se sabe que no va a poder devolver. No es un error de cálculo. Es el modelo.

Un caso real, y no es el único. A una jubilada con discapacidad que cobra $1.700.000, una financiera le dio cuatro préstamos al hilo. ¿La tasa? Un costo financiero de hasta 724% anual. Con la inflación en 33% y bancos que prestan al 100%, eso no es un crédito: es una pinza. Hoy las cuatro cuotas juntas le comen casi el 60% de la jubilación.

Por qué van por los viejos

Porque tienen un ingreso fijo todos los meses. Porque muchas veces les debitan directo de la cuenta donde cobran. Porque les da vergüenza pedir ayuda. Y porque saben que el jubilado casi nunca va a ir a juicio: paga por miedo. El que cobra cuenta con eso.

La rueda

Funciona así. Te dan un préstamo chico. A los dos meses no llegás, y en vez de ayudarte te ofrecen otro “para ordenar”. Ese tapa al anterior y suma más interés. Después un tercero. Un cuarto. Cada uno más grande, cada uno al 500 o 700 por ciento. La deuda no baja nunca: se infla sola. Y cuando querés cerrar el tema, te ofrecen pagar dos o tres veces el capital en 24 cuotas. Esa es la trampa completa: no quieren que pagues, quieren que sigas pagando para siempre.

Cómo se corta de verdad

Esto no se arregla llorando ni pagando más. Se arregla plantándose, y con los papeles en la mano:

  1. Cortá el débito automático ya. Andá a tu banco y pedí frenar el débito sobre la cuenta donde cobrás la jubilación. Es tu derecho. Esa es la canilla que tienen abierta sobre tus haberes: cerrala primero, después discutís el resto.
  2. No tomes el préstamo nuevo que te ofrecen para tapar el viejo. Ese es el lazo. El día que lo rechazás, dejás de hundirte.
  3. Impugná la deuda por escrito y pedí el desglose: cuánto es capital y cuánto es interés. Sobre esos intereses, pedí su reducción. El Código Civil (art. 771) faculta al juez a bajarlos cuando son desproporcionados, y 724% contra 100% es la desproporción misma.
  4. Pagá solo a cuenta y con reserva. Ofrecé una cuota que no supere el 30% de tu ingreso, calculada sobre el capital real, no sobre la deuda inflada, y dejá por escrito que pagás “sin reconocer el monto reclamado”.
  5. Denunciá en Defensa del Consumidor. Y si no te dan solución —que es lo más probable—, andá a la Justicia a pedir la reducción de intereses. Si sos adulto mayor o tenés certificado de discapacidad, te corresponde patrocinio jurídico gratuito y atención prioritaria. Usalo.

Nadie tiene que entregar su vejez para pagar intereses que ni un banco se anima a cobrar. La ley ampara al jubilado, pero no se aplica sola: hay que reclamar, y reclamar con pruebas. El que se planta, gana. El que paga callado, alimenta la rueda.

¿Estás en una situación parecida o conocés a alguien que la sufre?

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