La morosidad en tarjetas de crédito y préstamos personales alcanzó en 2026 su nivel más alto en más de dos décadas: alrededor de 5 millones de argentinos no pueden cumplir con sus compromisos financieros. La mora trepó al 12% de las carteras bancarias en abril. No es un número abstracto: es el resultado de años de tasas impagables, contratos que nadie explicó y un Estado que tardó demasiado en reaccionar.
Ahora, en el Congreso Nacional, hay más de 30 proyectos de ley que apuntan a dar algún tipo de alivio. El más ambicioso propone una quita del 90% del capital para las familias con ingresos más bajos. Se llama “Desendeudamiento y Reestructuración de Deudas de las Familias Argentinas” y fue presentado por el diputado Roberto Santiago (bloque Unión por la Patria). No está aprobado, pero avanza. Y conviene que sepas de qué se trata antes de que, como suele pasar, lo expliquen mal o a medias.
¿Qué propone el proyecto?
El proyecto apunta a las deudas en situación irregular con el sistema financiero. Sus puntos centrales:
- Condonación del 90% del capital para familias cuyo ingreso mensual no supere tres Canastas Básicas Totales (CBT). Eso abarca tanto el capital como los intereses, punitorios y accesorios acumulados.
- Refinanciación del saldo restante —ese 10% que queda— en hasta 36 cuotas mensuales, con una tasa que no puede superar el 50% de la tasa BADLAR. Sin comisiones ni costos adicionales.
- Beneficiarios elegibles: deudores clasificados en categorías 2, 3, 4 y 5 de la Central de Deudores del Banco Central —es decir, quienes llevan entre 60 días y más de un año de atraso.
- Deudas alcanzadas: tarjetas de crédito y préstamos personales.
- Deudas excluidas: hipotecas, deudas tributarias y créditos con garantía real (prendarios).
Es un proyecto, no una ley. Pero que haya más de 30 iniciativas similares en simultáneo es una señal clara de que el Congreso reconoce que hay una crisis. La pregunta es cuándo va a estar a la altura de resolverla.
CABA ya lo aprobó: el precedente que importa
Mientras el Congreso sigue deliberando, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires acaba de aprobar —esta misma semana— su propio programa de desendeudamiento. Es un plan de refinanciación para familias con deudas bancarias en mora que incluye tasas reducidas y plazos extendidos. Los requisitos difieren del proyecto nacional (exige domicilio en CABA, ingresos menores a 10 salarios mínimos y que las cuotas representen más del 30% del ingreso familiar), pero el espíritu es el mismo: reconocer que la crisis existe y ofrecer una salida real.
Mendoza también tiene su propio proyecto. El senador Mauricio Sat presentó el Programa Provincial de Rescate Financiero de Hogares Mendocinos, que propone mediación voluntaria entre familias endeudadas y entidades financieras, refinanciaciones sustentables y auditorías sobre obligaciones abusivas. El proyecto existe. Lo que hace falta es que la Legislatura mendocina lo vote.
Lo que me llama la atención —y lo voy a decir como lo pienso— es que los municipios y las provincias están actuando más rápido que el Estado nacional. La mora es récord en todo el país, las familias están ahogadas y el Congreso tiene más de 30 proyectos sin tratar. Eso tiene un costo humano que no espera.
¿A quiénes alcanza realmente?
Si tenés deudas de tarjeta de crédito o préstamos personales y ya estás en mora, este tipo de programa puede ser para vos. El criterio de ingresos —tres CBT— apunta a los sectores más vulnerables: trabajadores informales, jubilados con haberes bajos, familias que tomaron crédito fácil con tasas que nunca pudieron seguir.
Si estás al día con tus pagos, el proyecto no te alcanza directamente en su versión actual. Pero la discusión que genera puede impactar en cómo los bancos y financieras negocian con las familias en mora.
Qué podés hacer hoy, sin esperar la ley
Los proyectos llevan tiempo. Mientras tanto, hay cosas concretas que podés hacer si estás en situación de sobreendeudamiento:
- Pedí el detalle completo de tu deuda: capital, intereses ordinarios, punitorios y accesorios, discriminados por ítem. En muchos casos, el 70% o más de lo que te reclaman son intereses sobre intereses, y eso es revisable judicialmente.
- No firmes acuerdos de refinanciación por teléfono ni bajo presión. Pedí todo por escrito antes de comprometerte a nada.
- Consultá la prescripción: las deudas de tarjeta de crédito prescriben. Si llevan más de tres años sin gestión judicial, pueden estar prescriptas.
- Acudí a Defensa del Consumidor: la Dirección provincial ofrece mediación gratuita con entidades financieras. Es un paso previo que muchas veces permite llegar a acuerdos razonables sin litigio.
- Asesoráte con un abogado: hay herramientas jurídicas concretas para atacar deudas abusivas: desde la excepción de prescripción hasta la nulidad de cláusulas ilegales.
La crisis de endeudamiento de las familias argentinas no nació de la irresponsabilidad de la gente. Nació de contratos diseñados para captar clientes sin explicarles lo que firmaban. De tasas que ningún salario puede seguir. De un Estado que durante años miró para otro lado. Lo que está pasando en el Congreso y en las legislaturas es un reconocimiento tardío de todo eso. Que llegue tarde no significa que no sirva. Significa que hay que apurarlo.
Fuentes: El Cronista, iProfesional, Infobae, Mendoza Post (junio 2026).
Si tenés deudas de tarjeta o préstamos que ya no podés pagar y no sabés por dónde empezar, escribime. A veces, el primer paso es saber qué parte de lo que te reclaman no corresponde.

