El dato llegó la semana pasada y pasó casi sin ruido mediático: el consumo privado cayó un 2,2% interanual en mayo de 2026, según el Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo (ICP-UP). No es un número aislado. Es el sexto mes consecutivo en que el consumo baja. Seis meses seguidos mirando para abajo.
Lo digo con la contundencia que me da escuchar, semana tras semana, a vecinos y vecinas del Gran Mendoza que llegan con la misma historia: no llegamos. El supermercado, la farmacia, las cuotas. Todo se estira, todo aprieta. Y sin embargo hay cosas que se siguen cobrando como si nada hubiera cambiado.
Los números que duelen
El ICP-UP mide el consumo privado con datos reales de ventas en distintos sectores. Los números de mayo confirman lo que el sentido común ya advertía:
- Autos nuevos: -26,2% interanual. Cuarta caída consecutiva en lo que va de 2026.
- Carne vacuna: -13% interanual. Diez meses seguidos en baja. Los mendocinos no están dejando de comer: están reemplazando el asado por cerdo o pollo.
- Indumentaria en shopping: -16,3% interanual. La ropa y el calzado se compraron 14,5% menos también en supermercados.
- Cemento en bolsas: -8,3% en mayo y casi 9% acumulado en 2026. El ladrillo de la casa que uno nunca termina, postergado otra vez.
En las pequeñas y medianas empresas del país, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas cayeron 1,2% interanual en mayo y acumulan -3,1% en los primeros cinco meses de 2026. En Mendoza, el comercio del centro capitalino es el sector más golpeado: locales cerrados, ventas en baja, clientes que eligen la necesidad sobre el deseo.
Seis meses seguidos. No es un bache. Es un problema estructural que el Gobierno nacional reconoce —en sus propios índices— pero no termina de abordar con medidas concretas para el bolsillo de la gente.
Cuando las empresas ajustan y vos pagás el costo
Esto es lo que no dice el boletín de estadísticas. Cuando las ventas caen y los márgenes se achican, algunas empresas ajustan de forma legítima. Pero otras ajustan en formas que la Ley de Defensa del Consumidor no permite.
Las que más me llegan como consulta son estas:
- Encogimiento silencioso del producto (shrinkflation): el paquete pesa menos o trae menos unidades, pero el precio no bajó. Eso viola el derecho a información veraz del artículo 4 de la Ley 24.240.
- Publicidad de descuentos que no existen: el “30% de descuento” aplicado sobre un precio que la semana pasada ya había subido 40%. Publicidad engañosa, sancionada por el artículo 9.
- Cargos no informados en servicios: comisiones de mantenimiento, seguros de productos, cargos administrativos que no estaban en el contrato original y que aparecen en el resumen.
- Garantías que no se respetan: cuando el poder de compra cae, los consumidores exigen más de los productos que compraron. Y hay empresas que empiezan a poner trabas para no cumplir los plazos legales: 6 meses para productos nuevos, 3 meses para usados.
Qué podés hacer vos, hoy
No hay que esperar que la economía se recupere para ejercer los derechos que ya tenemos. El paso a paso:
- Guardá siempre el ticket o comprobante. Sin él, no podés probar el precio ni las condiciones de la compra.
- Si notás que el producto pesa menos que lo indicado, fotografiá el envase antes de abrirlo. Eso es prueba válida.
- Si te cobran algo que no acordaste, pedí el detalle discriminado por escrito. Tienen la obligación legal de dártelo.
- Si el precio real no coincide con el publicitado, tenés derecho a que te respeten el precio de la oferta. La oferta vincula al proveedor (art. 7, Ley 24.240).
- Denunciá ante Defensa del Consumidor. En Mendoza podés hacerlo online en dconsumidor.mendoza.gov.ar o presencialmente en el municipio más cercano. El trámite es gratuito y no necesitás abogado.
El año pasado, la Dirección Provincial de Defensa del Consumidor de Mendoza recuperó $780 millones para vecinos que se animaron a hacer la denuncia. El 80% de los reclamos se resolvió sin llegar a juicio, directamente por conciliación. No es el Estado que te va a salvar de la crisis macro. Pero sí es la palanca que la ley puso a tu disposición para que no te cobren lo que no corresponde.
Seis meses de consumo en baja no es solo una estadística. Es el termómetro de un sistema que sigue apretando a quienes menos pueden absorber el ajuste. Mientras se debate si el consumo toca fondo este trimestre o el próximo, hay familias mendocinas decidiendo entre el supermercado y la cuota de la prepaga.
Esa elección no debería existir. Y mientras exista, la Ley de Defensa del Consumidor es la herramienta que la tenemos y que la mayoría no usa. Eso hay que cambiar.
Si estás enfrentando cobros indebidos, publicidad engañosa o problemas con garantías y no sabés cómo arrancar, podés escribirme. Muchas veces el primer paso es entender que lo que te están haciendo no está permitido.
