Hace unos días: Monte de Oca 1100, Godoy Cruz. Le robaron las ruedas tres veces en una semana al mismo auto. Hoy: 24 de Mayo y Barcala, plena tarde, frente a un patrullero policial. Mismo resultado.
Cornejo anunció en la apertura legislativa que Mendoza pasaba “de la reacción a la prevención inteligente”. Que dejábamos los viejos mapas de calor para anticiparnos al delito con tecnología de punta. Sistema predictivo, reconocimiento facial, drones, patrulleros que serían “verdaderas comisarías móviles”.
Las fotos dicen otra cosa.
¿Qué falló? Nada. Nunca funcionó.
El sistema predictivo no predijo nada porque lo que falta no es un algoritmo. Lo que falta es un policía en la calle que cobre lo que vale su trabajo. Un oficial con 20 años de trayectoria se lleva $1.100.000 de bolsillo. Un auxiliar, entre $800.000 y $900.000. En febrero presentaron un petitorio en la Legislatura. El Ejecutivo no les respondió nada.
¿Cómo vas a tener presencia policial real si la fuerza está desmoralizada, mal pagada y mirando cómo renuncian sus compañeros?
La tecnología es el relato. La calle es la realidad.
Cornejo elige hablar de innovación porque es más fácil anunciar software que pagar salarios dignos. Es más fotogénico pararse en una conferencia de ciberseguridad que explicar por qué en el Gran Mendoza te roban las ruedas a plena luz del día, en la misma cuadra, varias veces seguidas, sin que nadie llegue a tiempo.
El sistema predictivo del delito no predijo nada en Monte de Oca. Tampoco en 24 de Mayo y Barcala. Y no va a predecir nada mañana, porque predecir sin actuar es solo marketing.
Mientras tanto, los vecinos siguen poniendo las ruedas.
Mario Vadillo

