El negocio de siempre: subsidios para los empresarios, riesgo para los pasajeros

Esta tarde un colectivo de la empresa Cata se incendió en San Carlos, en la intersección de calle Cubillos y la Ruta 40 Vieja. Las llamas consumieron la unidad por completo. No hubo heridos, pero los pasajeros tuvieron que descender de apuro en plena ruta mientras el vehículo ardía.

No es una noticia extraordinaria. Es una postal que se repite.

En febrero de este año, un colectivo perdió dos ruedas en el Acceso Sur de Mendoza con 34 pasajeros a bordo. En agosto del año pasado, otro chocó contra un poste en plena ciudad y dejó ocho heridos. Los incendios, los frenos fallados, las unidades fuera de condición: la lista es larga y la lógica siempre es la misma. Pasan cosas que no deberían pasar. Nadie responde.

LO QUE EL ESTADO PONE Y LO QUE LOS USUARIOS RECIBEN

El Presupuesto 2026 de la provincia destinó 292.000 millones de pesos al Fondo Compensador del transporte. Es uno de los ítems más grandes de todo el gasto provincial, comparable al presupuesto de ministerios enteros. El propio senador Dugar Chappel advirtió durante el debate legislativo que ese monto representa un aporte de aproximadamente $145.000 por cada mendocino, trabaje o no, use el colectivo o no.

El Estado paga el 83% del costo real del sistema. El usuario paga el resto — hoy $1.400 por viaje, un 64% más que hace un año. El costo técnico real sin subsidios, calculado por el propio gobierno provincial, llega a $4.455 por pasaje. La diferencia la ponen todos los mendocinos, aunque no suban a un colectivo.

Con ese esquema financiado casi enteramente con fondos públicos, lo que recibe el pasajero es un colectivo que puede incendiarse en ruta, perder ruedas en una autopista o chocar contra un poste por una falla mecánica.

EL MONOPOLIO QUE NO SE TOCA

Las ocho empresas privadas que integran el sistema Mendotran operan desde hace décadas con los mismos apellidos al frente. Son las mismas que participaron del acto oficial cuando el gobierno incorporó nuevas unidades a GNC el año pasado, junto al gobernador Cornejo y el ministro Mema. Son las mismas que cobran el Fondo Compensador mes a mes.

No hubo licitación competitiva real. No hay mecanismo que obligue a reinvertir los subsidios en flota nueva. No hay penalidad efectiva cuando una unidad se incendia, pierde ruedas o deja heridos en la ruta.

El sistema funciona así: el Estado garantiza el ingreso, el empresario garantiza la ganancia, y el riesgo lo corre el pasajero.

LO QUE HABRÍA QUE EXIGIR

Que cada subsidio que recibe una empresa esté condicionado al estado real de su flota. Que una unidad con deficiencias mecánicas comprobadas no siga en servicio mientras el dueño cobra el Fondo Compensador. Que haya licitaciones con condiciones de inversión obligatoria. Que los accidentes tengan consecuencias para quien cobra el subsidio, no solo para quien viajaba adentro.

Tarifas que suben. Subsidios que crecen. Colectivos que se incendian. Y siempre los mismos dueños.

Mario Vadillo

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