Aumentos que no paran
Las tarifas eléctricas en Mendoza aumentaron este año más del triple que la inflación. No es una metáfora: el cargo variable residencial pasó de menos de $90 por kWh a $268 en poco más de doce meses. Cada bimestre, una nueva resolución del EPRE, un nuevo cuadro tarifario, un nuevo golpe al bolsillo. El “sinceramiento tarifario” de Milei no para.
El anuncio
Sobre esa base, esta semana Nación anunció una bonificación extraordinaria de invierno. El EPRE la instrumentó. Los beneficiarios del régimen de subsidios pagarán un 62% menos —pero solo sobre los primeros 300 kWh mensuales. El excedente va a precio pleno: $268 el kWh. Sin descuento.
La trampa del bloque
El problema es que 300 kWh en invierno no alcanzan para calefaccionarse con electricidad. Una heladera, las luces y el lavarropas ya consumen 100 kWh. Quedan 200 para calefacción. Un convector de 2.000 vatios usado cuatro horas por día los devora en tres semanas. El mes no terminó y ya estás pagando tarifa plena.
El subsidio fue diseñado para hogares con gas de red, donde la electricidad es un complemento. Para los cientos de miles de mendocinos sin red de gas —zonas periurbanas, rurales, barrios enteros sin cobertura— el esquema los penaliza exactamente donde más lo necesitan.
Los responsables
Cornejo lleva años sin expandir la red de gas en esas zonas. Milei lleva dos años triplicando la tarifa eléctrica. Ninguno de los dos tiene respuesta para la familia que este mes va a pagar el doble de lo que pagaba en 2024 y va a tener frío igual.
Marketing de invierno
El 62% de descuento suena generoso. Para quien no tiene gas, es un descuento sobre la mitad de la factura y una penalización sobre la otra mitad. Eso no es política social. Es marketing de invierno.
Mario Vadillo

