Me llegan cada semana consultas que empiezan igual: “Abrí el homebanking y había un préstamo que yo no pedí.” Cien mil pesos, doscientos mil. El dinero ya no está. El banco dice que fue una operación legítima porque se usaron las credenciales correctas. Y encima quiere que vos lo pagues.
Es la estafa que más creció en Argentina en los últimos meses: los delincuentes ya no se conforman con vaciar lo que tenés en la cuenta. Ahora toman el crédito preaprobado que tu banco tiene listo con un solo clic, lo activan sin que vos intervengas, cobran el dinero y lo transfieren en segundos. Cuando te das cuenta, sos deudor de un préstamo que nunca firmaste.
Cómo opera la nueva modalidad
El mecanismo es más sencillo de lo que parece. El estafador consigue tus credenciales de homebanking —mediante phishing, una llamada falsa de “tu banco” o software malicioso instalado en tu teléfono— y accede a tu cuenta. Lo primero que busca son los créditos disponibles. Los bancos y billeteras virtuales los dejan preaprobados: un solo clic alcanza para activarlos. El delincuente dispone del dinero y lo transfiere antes de que cualquier sistema de alerta reaccione.
Según la Defensa al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires, los casos vinculados a estafas virtuales crecieron de forma sostenida en 2025 y en el primer semestre de 2026. El informe de BioCatch sobre fraude en América Latina confirma que el 79% del fraude bancario en Argentina se origina desde canales móviles.
La Justicia cambió la regla del juego
Durante años, los bancos respondían con la misma lógica: “La operación se realizó con tus claves, vos sos responsable.” Ese argumento se está cayendo en los tribunales, y lo digo con conocimiento de causa.
En febrero de 2026, un fallo que tomó estado público a través de Diario Andino estableció que un cliente no debía pagar el préstamo que terceros habían tomado desde su homebanking utilizando sus datos. El fundamento fue claro: el banco no pudo acreditar que sus sistemas de seguridad eran suficientes para prevenir ese tipo de fraude. Una segunda sentencia documentada en 2026 sigue exactamente la misma línea.
El marco jurídico es sólido. El artículo 40 de la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor establece la responsabilidad objetiva del proveedor frente a los daños que sufra el consumidor. El banco es el proveedor de un servicio de homebanking que debe ser seguro. Si falla, el riesgo no puede cargarse sobre el cliente más débil de la relación. La misma lógica aplica el Código Civil y Comercial en materia de responsabilidad por servicios defectuosos.
Qué hacés si te pasó o temés que te pase
- No pagues ni un peso del préstamo que no pediste. Un pago, aunque sea parcial, puede interpretarse como aceptación tácita de la deuda. Primero consultá con un abogado de consumidor.
- Denunciá de inmediato en el banco. Por escrito o vía homebanking, dejando constancia de que no reconocés la operación. Anotá el número de caso y guardá capturas con fecha y hora.
- Presentá denuncia penal. El acceso no autorizado a sistemas informáticos es un delito bajo la Ley 26.388. La denuncia policial refuerza tu posición civil.
- Reclamá ante el BCRA. En bcra.gob.ar podés iniciar un reclamo formal. El banco tiene 30 días corridos para responder; si no lo hace, el incumplimiento también suma a favor tuyo.
- Acudí a Defensa del Consumidor. La mediación gratuita con el banco, antes de llegar a juicio, suele alcanzar cuando tenés la documentación en orden.
- Cambiá todas tus claves de inmediato. Token, contraseña de homebanking, PIN de tarjeta. Desde otro dispositivo y red que no sean los que usabas habitualmente.
Los bancos invierten millones en publicidad pero destinan lo mínimo a la seguridad real de los usuarios. Cuando el sistema falla, quieren que pague quien menos puede defenderse. La Justicia empieza a decirles que no. Aprovechá esa jurisprudencia: está de tu lado.
Si te sacaron un crédito sin pedirlo o te vaciaron la cuenta, podés escribirme. La primera consulta es sin cargo y, en muchos casos, la posición del banco cambia drásticamente cuando sabe que hay un abogado del otro lado.

